lunes, 19 de septiembre de 2011

¿Es posible otra democracia?


Josep Pulido

LA VANGUARDIA 12/06/2011

El déficit de la democracia española se refleja de diversos modos: aumento de la abstención y del voto en blanco, aparición de movimientos como el los indignados del 15-M... 

¿Es posible otra democracia en España? 
¿El sistema parlamentario actual ha tocado fondo? 
¿Sigue apostando la mayoría silenciosa por el modelo actual? 
¿Puede reformarse o hay que crear otro nuevo?

Más pluralidad e igualdad

Marc Parés

El movimiento del 15-M ha puesto sobre la mesa el debate en torno a la calidad ética y democrática de nuestro sistema político en un momento en que la incredulidad de la ciudadanía hacia la política institucional es cada vez mayor. Hemos podido constatarlo en las últimas elecciones municipales, con un 45% de abstención y un fuerte aumento tanto del voto en blanco (4,1%) como del voto nulo (1,72%).

También son significativos los datos de los últimos comicios autonómicos en Catalunya, a través de los cuales se escogió un Parlamento que sólo representa al 54,83% de la ciudadanía. Tenemos, por lo tanto, una importante crisis de representatividad y, en consecuencia, de legitimidad. Este, sin embargo, no es el único problema de nuestra democracia. Tenemos también un déficit de funcionalidad. En otras palabras, las políticas públicas que están produciendo nuestros gobiernos no son capaces de dar respuestas satisfactorias a las expectativas y las necesidades de los ciudadanos.

Parece, pues, que cada vez se hace más necesario evaluar nuestra democracia y cuestionarse si puede haber otra manera de hacer las cosas. La evaluación de la calidad de las democracias, de hecho, se ha convertido en una práctica bastante extendida a lo largo de la última década. Diversas organizaciones internacionales han desarrollado índices para hacerlo (The Economist,Polity IV, Freedom House).Todos ellos, sin embargo, han tendido a vincular la democracia con el sistema político y sus instituciones, analizando cuestiones como el sistema electoral, la separación de poderes o los derechos y libertades individuales, siempre desde la óptica de la democracia liberal-representativa. En cambio, no se han detenido a analizar la calidad democrática de las políticas públicas impulsadas por los gobiernos.

Para mejorar la calidad de nuestra democracia y hacer frente a la desafección política, sin embargo, no hay bastante con cambiar la ley electoral y llevar a cabo determinadas reformas al sistema. Hace falta que nos fijemos también con las características de los procesos de elaboración de las políticas públicas. Los políticos, de una vez por todas, tendrían que entender que el voto de los ciudadanos no es un cheque en blanco.
La democracia no se construye cada cuatro años, se tiene que construir cada día. Para hacerlo hacen falta nuevas maneras de hacer política, nuevos estilos y nuevos instrumentos que permitan canalizar las demandas y que potencien que los poderes públicos no sólo gobiernen para el pueblo sino con el pueblo.

Diversos autores han teorizado sobre esta cuestión. Benjamin Barber publicó el año 1984 el libro Strong democracy: Participatory Politics for a New Age donde cuestionaba la democracia liberal-representativa. Recuperando los principios de la democracia antigua y siguiendo la tradición republicana, Barber apostaba por una democracia fuerte basada en la idea de una comunidad autogobernada de ciudadanos. Siguiendo esta tendencia, autores como Gutmann y Thompson (2004) o Habermas (1999) defienden a un modelo diferente de administración pública, capaz de elaborar sus políticas a partir de la deliberación. Una administración que escuche, fomente el debate y promueva la implicación de la ciudadanía en la toma de decisiones públicas.

Este nuevo modelo de democracia, que puede concretarse con matices y nombres diversos - participativa, deliberativa, directa-,ya se ha empezado a poner en práctica en algunos lugares. Hemos visto recientemente el caso de Islandia, si bien hay otras experiencias, sobre todo a nivel local, que ya hace tiempo que están trabajando en prácticas de profundización democrática que van mucho más allá de un simple referéndum. Ejemplos pioneros como el de los presupuestos participativos del Brasil han demostrado que es posible hacerlo. También en nuestra casa encontramos algunos municipios como El Figaró o Santa Cristina d´Aro que han apostado decididamente por otra manera de hacer política y han tenido éxito.

Es evidente que todavía hay mucho campo para recorrer y no hay recetas mágicas: hay que innovar para encontrar nuevas formas de hacer política que se basen en la transparencia, el rendimiento de cuentas y la participación. Los tradicionales consejos consultivos no son suficientes para hacer frente a este reto. Hay que pensar en otras formas de participación más flexibles, más abiertas y que realmente respondan a las necesidades de la población. Hace falta apostar por nuevos mecanismos que garanticen la pluralidad y la igualdad, que sean capaces de sistematizar las aportaciones de la ciudadanía, que lleguen a resultados concretos, que se apliquen sobre cuestiones realmente relevantes y que doten al pueblo de poder de decisión. Este nuevo modelo requiere voluntad política, tiempo y recursos, es cierto. Pero, al mismo tiempo, revierte en unas mejores políticas públicas, más creativas, más ajustadas a los problemas reales de cada territorio y, sobre todo, más justas.

M. PARÉS, profesor de Geografía de la Universitat Autònoma de Barcelona e investigador del IGOP

Las tres eras de la democracia

Raimundo Viejo Viñas

A raíz de los acontecimientos sucedidos como consecuencia del 15-M, este movimiento está marcando el comienzo de una tercera era de la democracia. Las dos anteriores fueron la de la democracia clásica y la de la democracia liberal que ahora toca a su fin. La primera alcanzó su madurez en Atenas y pervivió en los cantones suizos, burgos medievales y pueblos nómadas. Era una democracia directa y para la que no era preciso estar alfabetizado. El orador, prócer o notable, al modo de Pericles, era la gran figura sobre la que articular el régimen.

Sin embargo, la democracia clásica no era practicable a escala del Estado moderno. Para transitar a la democracia liberal sería precisa una aportación tecnológica: la imprenta. Yes que con el invento de Gutenberg nacería la esfera pública moderna, la posibilidad de organizar relaciones impersonales entre poblaciones distantes y de estructurar la democracia en unas dimensiones hasta entonces inimaginables.

Y aunque la democracia liberal era reducida en participantes (sufragio censitario) y protagonizada por notables (de Jefferson a Robespierre), la propia imprenta facilitaría a los excluidos pasar a integrar el demos de la modernidad: el pueblo.

Gracias a la imprenta, el movimiento obrero, los nacionalismos sin Estado, el feminismo, el movimiento por los derechos civiles y tantos otros, irrumpieron, ampliaron y consolidaron una democracia liberal que hubo de readaptarse a la fuerza y dejar de ser un lujo minoritario. Los partidos fueron las instituciones que articularon las representaciones útiles a la democracia liberal.

Con el 15-M asistimos a un episodio más de una nueva era democrática. Tras décadas de desdemocratización neoliberal (de transferencia de los ámbitos decisionales a la esfera económica privada, de los deliberativos a las televisiones comerciales y de los participativos al juego plebiscitario), la revolución tecnológica de internet está facilitando el paso a la tercera era: la era de la democracia absoluta.

La democracia del futuro que se constituye hoy subsume a los mediadores de antaño (notables o partidos) en el movimiento. Deviene un proceso sin limitación temporal (legislaturas), ni delegaciones sin revocación. Al tiempo que se hace global, arraiga en lo local. Su protagonista ya no es el pueblo, sino una multitud inteligente, conectada y simbiótica, que de la red va a la plaza y de ésta vuelve a la red.

R. VIEJO VIÑAS, profesor de la Universitat Pompeu Fabra e investigador del IGOP

Més sobre l'11-s

Segons les explicacions del professor Grassa, el l'11-s del 2001 no va constituir un trencament tant decisiu del canvis històrics de fons que s'estan produint al món como es va poder pensar en un primer moment i possiblement amb el temps es valorara com a un episodi més circumstancial del que sembla. El professor Grassa no nega que el fet hagi estat aprofitat pel moviment neoconservador representat per Bush per restringir llibertats i desplegar el seu programa bel·licista i radical sota l'eufemisme de la guerra global contra el terror, en contra de les millor tradicions de la Il·lustració que des del s. XVIII han encarnat els Estats Units. Però, ni Bush ni Bin Laden han tingut èxit i ja formen part del passat.

Tanmateix, el veritable canvi de fons és el que estan protagonitzat els paissos àrabs que volen començar a gaudir dels valors de la Il·lustració.

El periodista Marc Àlvaro (vegeu l'article) no sembla opinar el mateix i ell parla d'un escenari nou i inquietant que demostren el fracàs dels ideals de la Il·lustració.

Qui ét convenç més i per què?

sábado, 2 de julio de 2011

Los valores de los catalanes

À.CASTIÑEIRA, J. M. LOZANO, - profesores Esade-URL  -
LA VANGUARDIA 01/05/2011

Un lema simple - "ley y orden"-en la esfera pública y "vive y deja vivir" en la esfera privada
Hemos publicado el volumen Valors tous en temps durs. La societat catalana a l´Enquesta Europea de Valors 2009,resultado del estudio impulsado por la Fundació Lluís Carulla y la cátedra de Liderazgos de Esade. Esta encuesta se viene realizando en 45 países europeos desde el año 1981 repitiéndose cada década. En Catalunya tenemos los resultados de los años 1990, 2000 y 2009, tiempo suficiente para poder comparar respuestas, detectar cambios y estudiar la evolución de determinadas valoraciones. Estos instrumentos siempre son como un juego de espejos, en los que a veces se confunden diversas miradas, no fáciles de discernir (cómo nos vemos, cómo nos pensamos, cómo somos, cómo creemos que somos…). Pero la perspectiva comparada nos permite detectar tendencias que, sin caer en la tentación de la generalización, nos pueden ayudar a identificar algunos rasgos que nos configuran y pueden enriquecer nuestro debate público.

En primer lugar, se vislumbran tres evoluciones de largo recorrido presentes ya en los estudios anteriores. Hay un acentuado proceso de individualización que muestra un distanciamiento progresivo de las instituciones sociales tradicionales y de los vínculos colectivos. Sigue aumentando la preferencia por la realización personal. Y se da prioridad al bienestar emocional (por encima de la razón)
deslegitimando todo deber moral impuesto externamente por las instituciones.


Podemos destacar nueve rasgos tendenciales.

1. La familia sigue siendo un valor central pero padece profundos cambios: se desinstitucionaliza, pluraliza sus formas, democratiza sus relaciones y sus roles, pierde su carácter indisoluble y debilita sus relaciones de solidaridad intergeneracional. Tenemos una "familia plástica".

2. Hemos internalizado de manera unánime la igualdad de sexos y de roles y la mujer sigue apropiándose terrenos sociales antes negados. Esta igualdad de iure no significa sin embargo todavía una igualdad de facto.

3. Hay una progresiva pérdida de centralidad del valor del trabajo. El trabajo es cada vez menos un valor final y cada vez más un valor instrumental. Aumenta la deslealtad mutua entre empresa y trabajador y se debilitan los valores de pertenencia y compromiso.

4. Emergen dos nuevas centralidades: el ocio y el valor de las relaciones sociales o de amistad.

5. Sigue aumentado la participación asociativa, pero esta es mayoritariamente de signo pasivo (pago de cuotas), clientelar (deportivas, recreativas) o corporativo (profesionales). Desde 1990 crecen los denominados nuevos movimientos sociales (especialmente entre jóvenes) y descienden sindicatos, partidos políticos y organizaciones religiosas. Se produce a marchas forzadas una feminización del fenómeno asociativo.

6. Aumenta el grado de interés por la política y la participación informal de los ciudadanos, pero también es creciente la desafección hacia la clase política y sus instituciones y el alejamiento de las vías formales de participación. Se expresa un profundo sentimiento demócrata pero una gran insatisfacción con el desarrollo de la democracia.

7. Aumenta el sentimiento de pertenencia única o prioritariamente a Catalunya y disminuye el sentimiento de pertenencia a España. Retrocede la opción autonomista y aumenta claramente la opción independentista. Y se expresa una rotunda radicalidad democrática basada en el derecho a decidir de los catalanes.

8. Todos los segmentos sociales opinan que la inmigración comienza a ser excesiva en Catalunya. Es una queja más de tipo socioeconómico (relacionada con la escasez de recursos y la competencia laboral) que de tipo cultural.

9. Se refleja una secularización creciente y un aumento del ateísmo. Y en paralelo emerge una nueva forma de religiosidad desinstitucionalizada.Tenemos creyentes sin iglesia e iglesias sin creyentes.

Recapitulando… para el debate. La apropiación individualista de los diferentes espacios de nuestra vida nos lleva al rechazo de toda estandarización, de todo deber moral externo y a la personalización o adaptación de todo aquello que nos es significativo a nuestras preferencias personales. Llevamos una vida tuneada y tendemos a tunearlo todo: la familia, la religión, el trabajo, el ocio, la política… Contradictorio o no, este bricolaje vital se traduce en un lema simple: "Ley y orden" en la esfera pública y "Vive y deja vivir" en la esfera privada, con derivas hacia la laxitud moral, el presentismo y el hedonismo. En lo colectivo, el elemento que cohesiona nuestras individualidades es la identidad nacional. Combinamos un claro individualismo liberal con un fuerte sentimiento nacional, probablemente porque se sigue considerando que (el reconocimiento de) la dimensión nacional sigue siendo un componente relevante y valioso de nuestra individualidad.

En conclusión, hay tres grupos de valores que mueven y conmueven a los catalanes de hoy. Son tres grupos de valores en tensión que suponen tres retos de futuro. Por un lado, ¿sabremos equilibrar bien la combinación de nuestra autoafirmación individual y colectiva? En segundo lugar, nuestra progresiva desinstitucionalización y el rechazo de toda autoridad externa impuesta nos obligarán a reinventar nuestras pautas de vida cotidiana y nuestro sentido de la autoridad. Y, por último, ¿podremos conciliar los nuevos valores vinculados a la autonomía individual con los viejos valores colectivos de solidaridad, responsabilidad y cohesión social?

Valores blandos en tiempos duros

FONT: http://responsabilitatglobal.blogspot.com/2011/02/presentacio-del-llibre-valors-tous-en.html

Presentació del llibre Valors tous en temps durs


Aquest llibre és fruit d'una extensa recerca sobre els valors dels catalans elaborada per l’equip d’investigadors de la Càtedra LideratgeS i Governança Democràtica d'ESADE i la Fundació Lluís Carulla.

L’estudi deriva de l'aplicació a Catalunya de l'Enquesta Europea de Valors, una enquesta que es ve portant a terme des de l'any 1981 a la gairebé totalitat dels països europeus amb una periodicitat decennal. Aquesta és la tercera vegada que s'aplica a Catalunya i Valors tous en temps durs n'és el resultat.

Càtedra LideratgeS i Governança Democràtica

Info web ESADE

Aportem tot seguit les notes que hi hem pres:

Àngel Castiñeira destaca les tres grans idees força que l’estudi permet visualitzar

1. Procés d’individualització

2. Preferència per la realització personal

3. Prioritzem el nostre benestar emocional (per tant, per sobre del raciocini, i amb un rebuig de qualsevol deure moral imposat des de fora)

I tot seguit, indica quins són els 12 trets tendencials que mostra l’estudi:

  1. Estem configurant un model de família “plàstica” que posa èmfasi en els temes relacionals. Ja no podem parlar d’un únic model de família, sinó molt heterogeni en composició, en ‘contracte’... El que és important és que volem viure amb autenticitat
  2. Majoritàriament es dóna una resposta molt favorable a la igualtat de gènere i a la equiparació de rols. Però això està al cap de les persones, encara no en la pràctica.
  3. Treball és un valor important però no central, cal fer-lo compatible amb altres
  4. Emergeixen nous valors: lleure i disposar de temps per a les relacions, xarxes...
  5. Hi ha un augment de l’associacionisme, però més el passiu o clientelar. Paguen una quota (esportiu..) però això no pressuposa cap participació i molt menys sentit militant
  6. No hi ha desafecció per la política sinó pels polítics! Avui manifestem més interès per la política que en edicions anteriors.
  7. Creix el sentiment de pertinença nacional a Catalunya i, per tant , disminueix el sentiment de pertinença a Espanya.
  8. Augmenta el sentiment que el model autonòmic espanyol no té sentit, per la seva insuficiència per a Catalunya,
  9. Creixent aposta per les opcions d’aprofundiment en l’autogovern i específicament per la independència (un 45% hi votaria a favor)
  10. Catalunya reafirma el valor de la democràcia com un tret característic de la societat catalana, més enllà de la democràcia formal. Per tant, s’ha de tenir en compte el dret a decidir si es fa per vies democràtiques. El futur de Catalunya l’han de decidir els catalans.
  11. Hi ha un sentiment d’excés de presència d’immigrants. No representa tant un rebuig cultural com una autèntica competència en certs nínxols laborals.
  12. Catalunya continua en un procés de secularització, però apareixen noves formes de religiositat no canòniques o vehiculades per les religions institucionalitzades.

Cadascú de nosaltres està desenvolupant un model que afecta tota la vida. No acceptem models estandarditzats. Volem una vida única, tunnejada, amb bricolatge vital, on incorporem uns valors a la carta. Darrera hi ha la filosofia molt mediterrània del viure i deixa viure.

Crisi del deure moral imposat exteriorment. El pare, el polític, el capellà, el directiu... Entra en crisi la idea de potestas i ens cal construir l’autoritas. L’autoritat no la tens; te la donen, te l’has de guanyar.

Entre els perills, destaca el presentisme (carpe diem), o el fet de viure des de la irresponsabilitat (allò que no m’afecta a mi no m’importa)

Des del punt de vista social, destaca un creixement identitari a la nació catalana, que és transversal, d’adscripció voluntària i cultural, que afecta a tothom, els nouvinguts per igual.

Dilemes:


1. Podem combinar bé l’autoafirmació personal i col·lectiva? Podré compatibilitzar els valors individualistes amb els comunitaristes?

2. Estem en ple procés de reinvenció de les pautes de valor. Estem negociant contínuament amb nosaltres mateixos aquest nou equilibri.

3. Com és possible fer compatible aquesta aposta per l’autonomia individual amb la cohesió social?



Javier Elzo parla de l’origen dels valors:


Concepció tradicional

· Poder...

· Humans

Hi ha valors universals?

  1. Cada persona té els seus propis valors: individualisme
  2. Hi ha valors propis a col·lectius o societats determinats
  3. Hi ha valors universals, al menys en col·lectius amplis (Europa, l’Islam, budisme, esquerres, Xina, masculins/femenins...)
  4. Hi ha valors universals que comparteixen tots els homes i dones del món.

Elzo està d’acord amb les tres primeres respostes; no amb la darrera.

Elzo va fer l’estudi per als espanyols al 2008, amb el títol “Un individualismo placentero y protegido”. Cal dir que està feta abans de la crisi, a diferència de la catalana que es va fer el 2009 en plena crisi.

Diu que els catalans som com un jonc que sap adaptar-se. Els joncs són sòlids però flexibles.

S’usen indicadors en tres sistemes de valors (55 a Catalunya i 44 a espanya). Més a Catalunya per a fer servir singularitats (es pregunta pel parlament català i espanyol, policia catalana i espanyola, etc., i algun altre tema)

Eixos interpretatius: passat/futur i implicats/desimplicats

Es desfà l’ambigüetat de moltes altres enquestes respecte a l’adscripció nacional. En moltes enquestes es diu que hi ha una zona intermitja de gent que se senten per igual catalana i espanyola. L’estudi destaca la falsedat d’aquest plantejament ja que sota aqueta classificació hi ha clarament persones que se senten espanyols i que no manifesten una oposició a la catalanitat en la mesura que es limiten a considerar-la una regió, negant la seva condició nacional o no considerant-la.

Josep Maria del Pozo ha opinat que l’individualisme ha comportat la desinstitucionalització (de totes les institucions, al marge de si són positives o no). Ha destacat que força gent trauria els polítics i posaria els tècnics a prendre decisions. Predomina molt en la política el pensament sectari en detriment del pensament institucional.

Francesc Torralba ha dit que l’estudi és una eina útil per a fer-nos una imatge del que hi ha, especialment per als qui ens dediquem a la transmissió de valors, per tal de no focalitzar un model absolutament allunyat de la realitat.

S’ha preguntat com es pot fer compatible l’individualitat amb la cohesió social, si la tendència emergent tendent a la diversitat es manté?

La paraula religiositat desperta anticossos mentre que espiritualitat no. La pregunta, tal com s’ha fet a tot l’estudi europeu, pot veure’s afectat per la terminologia. No s’hi contempla l’espiritualitat sense religió.

Rafael Nadal ha explicat que els catalans volem la plena llibertat a casa i l’ordre al carrer, però aquesta deixadesa fa difícil garantir l’ordre, perquè no hi ha governador que amb la voluntat imposi l’ordre si no hi ha uns valors sòlids.

Castiñeira ha tornat a intervenir a la taula de cloenda, afirmant que el lideratge vol dir sobretot generar sentit. Qui té un perquè pot suportar gairebé qualsevol com.

El president Jordi Pujol ha tancat l’acte afirmant que l’estudi introdueix preocupació, però és la realitat. I la pregunta és què cal fer-hi. Sovint ha escrit que amb valors fugaços o poc sòlids, líquids seguint Bauman, no farem res.

Cal continuar explicant a la gent que els drets i deures han d’estar equilibrats. Tant a nivell social com en l’esfera personal.

Treballar de valent o mostrar responsabilitat no són valors tous, i aquests s’hi manifesten. En tot cas, un país que no digui això no superaria la crisi. Sobre l’hedonisme no s’ha construït mai un gran progrés. El bé comú no es valora. Es fa estrany perquè del bé comú tots en traiem un benefici personal...

Els polítics són necessaris. Però els polítics han de ser formats èticament. Digui el que digui l’enquesta, les joventuts dels partits polítics han de rebre una formació ètica.

Josep Maria Canyelles - Responsabilitat Global

sábado, 14 de mayo de 2011

"El mundo ya no tolera la concentración enorme de la riqueza y del poder"

El presidente de la banca vaticana, Ettore Gotti Tedeschi, augura un 'boom' de África tras su democratización

LA VANGUARDIA 13/05/2011 Eusebio Val 

Ettore Gotti Tedeschi, presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR) –la banca vaticana–, es un hombre con notable influencia en el pensamiento económico y social de Benedicto XVI. De ahí que sus reflexiones, hechas ayer en un curso universitario para periodistas que cubren la Santa Sede, puedan ofrecer claves interesantes sobre las actitudes del propio Papa y cómo interpretar sus palabras y gestos.

El banquero vaticano, quien también ejerce de articulista en L'Osservatore Romano, disertó en la Universidad de la Santa Cruz –del Opus Dei– sobre la influencia del catolicismo en la economía a lo largo de la historia. Pero su vehemencia argumental le llevó al análisis de actualidad sobre las revueltas en el ámbito árabe y sobre el impacto que tendrá el auge cada vez mayor de China e India.

Respecto a África, el presidente del IOR auguró que "dentro de 20 años, la mitad de sus 2.000 millones de habitantes tendrá un poder adquisitivo equivalente a la media europea". Entre los países africanos, aquellos ricos en materias primas "harán un desarrollo aceleradísimo después de que hayan creado la democracia". Según Gotti Tedeschi, lo que ocurre hoy con las revueltas en el norte de África "es el típico efecto del mundo global que necesita materias primas; y donde no hay democracia, donde hay cuatro familias que controlan, habrá revoluciones y guerras sin fin, porque el mundo ya no tolera la concentración enorme de la riqueza y del poder".

El responsable de las finanzas vaticanas expresó su inquietud por los valores de potencias emergentes como China e India, donde las raíces cristianas son débiles o casi inexistentes. A pesar de todos los errores e injusticias, Gotti Tedeschi constató que la economía mundial ha estado dominada hasta ahora por dos áreas, Norteamérica y Europa, de tradición cristiana –en las que las personas sienten que deben dar un sentido a sus acciones, igual que Dios dio un sentido a la Creación–, mientras advierte de los riesgos de ser liderados por colosos económicos donde se profesan "religiones sin Dios", muy laxas, como el taoísmo, el confucianismo y el budismo, "por no hablar del fatalismo hindú".

"Cuando China e India tengan un papel importante geopolítico, podrán cambiar el modelo cultural a nivel universal –alertó Gotti Tedeschi–. El mundo estará dominado por quienes tienen una cultura económica, social, de respeto del hombre, que no es la nuestra, es una cultura sin Dios". Puso como ejemplo a China, "que vive hoy un modelo de pragmatismo que para nosotros es casi incomprensible". "Este es el verdadero problema que debemos afrontar en los próximos años, y es lo que creo que preocupa más a Benedicto XVI", agregó el presidente del IOR.

El banquero vaticano reivindicó el papel histórico del catolicismo en el discurso económico, desde el rechazo a la esclavitud a la labor de los monasterios benedictinos o las encíclicas sobre la doctrina social de la Iglesia y la última del actual Papa, 'Caritas in veritate'. Por el contrario, destacó que el protestantismo exacerbó los elementos más individualistas y egoístas del capitalismo, lo que ha llevado, en parte, a la actual crisis financiera. Su síntesis, provocadora, fue la siguiente: "Los católicos somos los únicos que tenemos algo que decir y nunca nos han escuchado".

Bajo investigación judicial

Ettore Gotti Tedeschi está todavía siendo investigado por la fiscalía de Roma por su presunta responsabilidad, al frente del IOR, en operaciones sospechosas de lavado de dinero vinculadas a un escándalo de corrupción política en el Gobierno de Berlusconi. El alto ejecutivo bancario lo ha negado de manera tajante desde el primer momento, alegando, por el contrario, que, desde que llegó al cargo, en septiembre del 2009, se ha dedicado precisamente a adaptar el IOR a las estrictas normas internacionales para evitar el lavado de dinero. El problema es que la banca vaticana arrastra una leyenda negra que resulta difícil de superar. En los años ochenta del siglo pasado, bajo el pontificado de Juan Pablo II y siendo presidente del IOR el arzobispo estadounidense Paul Marcinkus, fue protagonista de un gran escándalo financiero por la quiebra del Banco Ambrosiano. Afloraron entonces conexiones de la banca vaticana con la mafia y con la logia masónica P-2.

Un mundo a la intemperie,

Todavía colea en la cartelera Inside job, el más pavoroso relato de terror de los últimos años. Exhibido en contadas salas, el documental revela los delirios y desmanes financieros que hace tres años abrieron la sima en que nos despeñamos. Los principales responsables fueron, no cabe duda, un nutrido puñado de bancos, tinglados crediticios y agencias de evaluación a cuyo lado las arterías de mafias y camorras semejan juegos de niños. Pero también, en modos y grados diversos, buen número de organismos internacionales y estados; de entidades regionales y locales; de medios de comunicación y centros de instrucción, amén de millones de súbditos embaucados no sólo por las artimañas de los delincuentes de traje y corbata, sino por sus propios ensueños de posesión sin freno.

Desazonado en la sala a oscuras, el espectador reconoce ciertos signos de la histórica mutación que, a guisa de opaca salmodia, la opinión publicada suele llamar crisis. Como si se tratase de un brete del que Europa y Occidente saldrán renovados e intactos, tarde o temprano; y como si su índole fuese económica en sustancia, y por tanto curable gracias a los abracadabras y misterios que los oficiantes de la pertinente disciplina custodian. Y se rebulle en la butaca según comprende que esta no es una coyuntura fugaz, sino una metamorfosis que parirá un mundo muy diferente al que vive.

Además de los que expone el documental, los síntomas son palpables. El efímero Estado de bienestar está quebrando a ojos vista, desmantelado por los mismos poderes fácticos a los que ha regalado trozos ingentes del público erario. La constelación neocon, inductora principal de la debacle, pervierte el legado del liberalismo y corroe con su cínico vitriolo el ideal de la democracia y su praxis. Las laboriosas conquistas del movimiento obrero y la sociedad civil son inmoladas en el ara del dios Progreso y sus santos Mercados: inequívocos perpetradores del latrocinio erigidos en sus acreedores implacables. La genuflexa socialdemocracia se debate por respirar al tiempo que, huérfana de idearios y utopías, ejecuta las órdenes de los que mandan a costa de los ciudadanos. El proyecto de Unión Europea – un crucero botado tras 1945 con sangre, lágrimas y sudor-hace aguas mientras los nacionalismos grandes y chicos campan por sus fueros, la periferia del continente se arruina y el imperio global lo deserta en favor del capitalismo autoritario de Extremo Oriente y los Brics, cuya amenaza pende incluso sobre EE.UU. Las tradicionales estructuras de acogida que antaño encauzaban la socialización – educación y ciudad, familia y afectividad, religión y culto- llevan décadas deteriorándose sin que ninguna otra instancia, a excepción del ciberentorno y los medios clásicos, se encarguen de recoger su testigo. Y, entre tanto, sujetos y colectivos asisten a la colosal muda entre perplejos y amedrentados, más inermes aún cuanto más se confían a la espectacular pasividad que fomentan los ídolos del tiempo, sean balompédicos, consumistas o identitarios.

Son sólo algunos relevantes rasgos de la alteración en curso, elegidos adrede entre otros con los que integran un encaje alarmante: el “mundo dado por garantizado” está viniéndose abajo a ritmo vivo, y con él el haz de hábitos, implícitos y referencias que hacen viable la relativamente armónica convivencia. Lo que hoy se halla en trance de extinción es la variopinta herencia que las generaciones se transmiten, ese acervo de creencias e ideas, instituciones y procederes que permiten construir – crítica y heterodoxia incluidas-una sociedad no sólo hospitalaria para sus miembros, sino para los que habrán de serlo mañana.

La humana existencia es y será siempre problemática e imprevisible, de ahí que la pérdida de derechos y garantías que por doquier se percibe conlleve la de una frágil y preciosa salvaguarda. Sin ella tiende a envilecerse el vivir, recíproca depredación que el romántico Géricault pintó con negra maestría en el cuadro La balsa de la Medusa.Como en esa chalupa de pesadilla, el naufragio en ciernes amaga cobrarse innúmeras víctimas y condenar a los resistentes a disputar y bregar sobre exiguas balsas, no sólo arrostrando la procelosa deriva en mar abierto, sino el extravío de los vínculos éticos, políticos y educativos que deberían orientar el bogar de todos. ¿Estará en nuestra mano, empero, rehacer la responsabilidad, confianza y lealtad que fundan toda convivencia cuando la galerna remita? ¿Legaremos un habitable porvenir a nuestros herederos, o apenas el aquelarre de lobos que Hobbes temió en su dictum famoso?

Un mundo que se soñaba próspero y a salvo se descubre de buenas a primeras a la intemperie, cada vez más ayuno de razonables garantías y derechos, y expuesto al acoso de hienas y demagogos, especuladores y chacales. Y se sorprende, ante todo, huérfano de las cartografías que la educación procuraba cuando no era aún adoctrinamiento crudo, y estafado por un complejo de dominio que está trocando la democracia en parodia, la naturaleza en vertedero, la ciudadanía en público y, en suma, su expoliadora voracidad en religión profana. En el instante de rematar estas líneas, la muerte de Bin Laden trasciende a los noticiarios, liquidado sin juicio ni garantías en un sombrío augurio de tiempos peores.

ALBERT CHILLÓN ,profesor titular de la Universitat Autònoma de Barcelona y escritor LLUÍS DUCH, antropólogo y monje de Montserrat.

Fuente: LA VANGUARDIA, 12 de mayo de 2011

domingo, 17 de abril de 2011

Lectura y revolución digital. Aprender a leer, leer para aprender. Roger Chartier

 Fuente: http://www.pensamientocritico.org/rogcha0310.pdf

La revolución digital de nuestro presente modifica todo a la vez, los soportes de la escritura, la técnica de su reproducción y diseminación, y las maneras de leer.

Tal simultaneidad resulta inédita en la historia de la humanidad. La invención de la imprenta no modificó las estructuras fundamentales del libro, compuesto, tanto antes como después de Gutenberg, por pliegos,hojas y páginas reunidos en un mismo objeto. En los primeros siglos de la era cristiana, esta se impuso a costa del rollo, pero no estuvo acompañada por una transformación de la técnica de reproducción de los textos, siempre asegurada por la copia manuscrita. Y si bien la lectura ha conocido varias revoluciones, señaladas o discutidas por los historiadores, todas ocurrieron durante la larga duración del codex: tal como son las
conquistas medievales de la lectura silenciosa y visual, la fiebre de lectura que caracterizó el
tiempo de las Luces
, o incluso, a partir del siglo XIX, como lo hemos visto, la entrada en la
lectura de recién llegados: los medios populares, las mujeres y los niños
.



Al romper el antiguo lazo anudado entre los textos y los objetos, entre los discursos y su
materialidad, entre los dos sentidos del libro entendido, a la vez, como soporte y como
obra, la revolución digital obliga a una radical revisión de los gestos y nociones que
asociamos con lo escrito.
A pesar de la inercia del vocabulario, que intenta domesticar la

novedad denominándola con palabras familiares, los fragmentos de textos que aparecen en la
pantalla no son páginas, sino composiciones singulares y efímeras
. Y, contrariamente a sus

predecesores, rollo o codex, el libro electrónico no se diferencia de las otras producciones de
la escritura por la evidencia de su forma material. La ruptura existe incluso en las aparentes
continuidades. La lectura frente a la pantalla es una lectura discontinua, segmentada, atada al
fragmento.
¿Acaso no resulta, por este hecho, la heredera directa de las prácticas permitidas

y suscitadas por el codex? En efecto, éste último invita a hojear los textos, apoyándose en
sus índices o bien a “sauts et gambades” como decía Montaigne. El codex invita también a
comparar diferentes pasajes, como lo quería la lectura tipológica de la Biblia, o a extraer y
copiar citas y sentencias
, así como lo exigía la técnica humanista de los lugares comunes. Sin

embargo, la similitud morfológica no debe engañar. La discontinuidad y la fragmentación de la
lectura no tienen el mismo sentido cuando están acompañadas de la percepción de la totalidad
textual
contenida en el objeto escrito, tal como la propone el codex, y cuando la superficie
luminosa donde aparecen los fragmentos textuales no deja ver inmediatamente los límites y
la coherencia del corpus de donde fueron extraídos.



22 La descontextualización de los fragmentos y la continuidad textual que no diferencia más los
diversos discursos a partir de su materialidad propia parecen contradictorios con los procederes
tradicionales del aprender leyendo, que supone tanto la comprensión inmediata, gracias a la
forma de su publicación, de valor del conocimiento procurado por los diversos discursos como
la percepción de las obras como obras, es decir en su totalidad y coherencia
. Las mutaciones

contemporáneas no son sin riesgos como lo muestra la inquietante capacidad del mundo digital
a dar credibilidad a las falsificaciones o errores
, a someter la jerarquía los conocimientos a la
lógica económica de las más poderosas empresas multimedia
, o a establecer la dominación
cada día más fuerte del inglés como única lengua del saber
. Estos temores son plenamente

legítimos y deben inspirar posibles maneras de limitar sus efectos desastrosos. Sin embargo,
no deben hacer olvidar otras realidades más prometedoras.


23 El sueño de la biblioteca universal parece hoy más próximo a hacerse realidad que nunca antes,
incluso más que en la Alejandría de los Ptolomeos. La conversión digital de las colecciones
existentes promete la constitución de una biblioteca sin muros, donde se podría acceder a todas
las obras que fueron publicadas en algún momento, a todos los escritos que constituyen el
patrimonio de la humanidad. La ambición es magnífica, y, como escribe Borges, “cuando se
proclamó que la Biblioteca abarcaba todos los libros, la primera impresión fue de extravagante
felicidad”. Pero, seguramente, la segunda impresión debe inspirar una reflexión sobre lo
que implica la conversión digital que propone a los lectores contemporáneos textos cuyas
formas materiales no son más aquellas donde sus lectores del pasado los leyeron. Semejante
transformación no carece de precedentes, se podría decir, y fue en códices, y ya no en los rollos
de su primera circulación, que los lectores medievales y modernos se apropiaron de las obras
antiguas o, al menos, de aquellas que han podido o querido copiar. Seguramente. Pero para
comprender las significaciones que los lectores del pasado han dado a los textos de los que
se apoderaron, es necesario proteger, conservar y comprender los objetos escritos que los han
transmitido. La “felicidad extravagante” suscitada por la biblioteca universal podría volverse
impotente amargura si se traduce en la relegación o, peor aún, la destrucción de los objetos
impresos que han alimentado a lo largo del tiempo los pensamientos y sueños de aquellos y
aquellas que los han leído. La amenaza no es universal, y los incunables no tienen nada que
temer, pero no ocurre lo mismo con las más humildes y recientes publicaciones, sean o no
periódicas. Es la razón por la cual las bibliotecas deben mantenerse en el mundo de la red como
un lugar y una institución fundamental donde los lectores seguirán aprendiendo en los libros.


24 Al mismo tiempo que modifica las posibilidades del acceso al conocimiento, la revolución
digital transforma profundamente las modalidades de las argumentaciones y los criterios o
recursos que puede movilizar el lector para aceptarlas o rechazarlas. Por un lado, la textualidad
electrónica permite desarollar las argumentaciones o demostraciones según una lógica que ya
no es necesariamente lineal ni deductiva
, tal como lo implica la inscripción de un texto sobre

una página, sino que puede ser abierta, estallada y relacional gracias a la multiplicación de
los vínculos hipertextuales
. Por otro lado, y como consecuencia, el lector puede comprobar

la validez de cualquiera demostración consultando por sí mismo los textos (pero también las
imágenes, las palabras grabadas o composiciones musicales) que son el objeto del análisis
si, por supuesto, están accesibles en una forma digitalizada. Semejante posibilidad modifica
profundamente las técnicas clásicas de la prueba (notas del pie de páginas, citas, referencias)

que suponían que el lector hiciese confianza al autor sin poder colocarse en la misma posición
que éste frente a los documentos analizados y utilizados. En este sentido, la revolución de
la textualidad digital constituye también una mutación epistemológica que transforma las
modalidades de construcción y acreditación de los discursos del saber. Puede así abrir nuevas
perspectivas a la adquisición de los conocimientos otorgada por la lectura, cualquier sea la
modalidad de inscripción y transmisión del texto del cual se apodera.


25 Como siempre es el “ingenio lego”, Cervantes, el que puede aclarar las contradicciones
apuntadas por este texto. Sancho, que no sabe ni leer ni escribir, es sin embargo el depositario
de una sabiduría sentencial transmitida por los refranes y cuentos de su pueblo. Sancho
aprendió sin leer. Don Quijote, que ha leído hasta la locura, muestra la profunda ambivalencia
de la lectura
- y de los libros. Pueden hacer el hombre más sabio, cuerdo y discreto, como lo

indica el hidalgo al caballero del verde gabán, pero pueden también hacerle perder el juicio.


En este sentido, Don Quijote leyó sin aprender, por lo menos sin aprender lo que requieren el
entendimiento y la prudencia. Leer para aprender, pero sabiendo que existen conocimientos
que no se encuentran encerrados en las páginas de los libros
; aprender a leer, pero trazando su

propio camino en la selva o los jardines de los textos: tales son, hoy en día, las advertencias
que nos dejan don Quijote, un elefante que era “seco de carnes”, y Sancho, un cordero que
tenía “la barriga grande y las zancas largas”.